domingo, 27 de mayo de 2012

INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LOS PROCESOS PSICOLÓGICOS

PROCESOS PSICOLÓGICOS BÁSICOS


Prólogo

El estudio de los procesos psicológicos es la puerta de entrada a la psicología, y constituye, por tanto, la fundamentación imprescindible para comprender y profundizar en el conocimiento de la misma. Así pues, nos encontramos ante un libro de carácter introductorio, lo que constituye una tarea altamente interesante y, al mismo tiempo, desafiante. Nos obliga a abordar una amplia información, que se encuentra muy dispersa entre sí, y que necesariamente debe presentarse de forma coherente y ordenada. Para conseguirlo, hay varias preocupaciones que han guiado en todo momento su elaboración: por una parte, el rigor, la precisión y la formalidad de los contenidos recogidos.

El temario se ajusta estrictamente, tanto en su estructura como en los contenidos del mismo, a lo que formalmente se corresponde con los «procesos psicológicos», dejando fuera otras perspectivas que, aunque sean cercanas, no cumplen los objetivos de rigor y relevancia. Todo esto ha permitido profundizar en los contenidos relevantes, sin por ello sobrecargar innecesariamente el propio temario. De cualquier forma, lo que no pretende ser de ninguna manera esta obra es el convertirse en una colección enciclopédica de conocimientos, sino que su realización ha sido guiada por la selección y síntesis de los contenidos más significativos.

Un objetivo importante, que ha preocupado y guiado su realización, tiene que ver con los aspectos didácticos. Así, todos los capítulos incluyen un resumen de los contenidos que en él son desarrollados. Este resumen debe servir tanto para preparar la lectura del tema, facilitando la comprensión del mismo, como para repasar posteriormente los principales contenidos, sirviendo de guía conceptual. Además, se ha considerado oportuno introducir un resumen adicional al final de aquellos epígrafes que pudieran tener una mayor dificultad, bien por su longitud o bien por su densidad de contenidos. Asimismo, cada uno de los capítulos se inicia con una breve introducción y una relación de los objetivos que se pretenden alcanzar, ayudando de este modo a su comprensión y seguimiento, al focalizar la atención del lector en los aspectos que en él se han querido resaltar. La propia estructura de los capítulos pretende ser un esquema de los mismos, que ayude a estructurar los contenidos que en él se recogen. Dentro del texto se han resaltado aquellos aspectos que tienen una mayor importancia conceptual o que merecen una especial dedicación. Por último, el libro también incluye un índice temático, que permite al lector la búsqueda transversal de contenidos, independientemente de la presentación secuencial del propio libro.

A pesar de los cuidados que se han tenido al desarrollar el libro, el lector no se encontrará totalmente libre de dificultades para seguir la obra. El propio contenido de la misma, que obliga a un cambio temático y terminológico en cada capítulo, es probablemente la mayor dificultad a la que debe enfrentarse. Pero se trata de un problema inherente a los propios contenidos abordados y que, por tanto, no es  fácilmente salvable.

El libro se estructura en diez capítulos. Han sido organizados en un orden que, creemos, les da sentido conceptual y pedagógico. El capítulo 1 nos introduce en la noción de psicología como ciencia. En él se hace una descripción sucinta de sus fundamentos teóricos y metateóricos, así como de 1a metodología empleada y de los problemas asociados a ella.

Siguiendo la elaboración secuencial del procesamiento de la información, el capítulo 2 nos introduce en el estudio de la atención. En él se analizan los modelos teóricos más relevantes y la exploración de los recursos atencionales mediante procesos controlados y automáticos.

El capítulo 3 nos sitúa en el siguiente estadio de procesamiento, la percepción. Estudiaremos cómo el sistema cognitivo integra la información sensorial y nos permite iomar conciencia de aquello que captan nuestros órganos de los sentidos. A tal efecto, se facilita una exposición detallada de las principales formulaciones teóricas sobre los principios de la organización perceptual y sobre el reconocimiento visual de objetos.

En el capítulo 4 se presentan, de forma compendiada, los paradigmas básicos de aprendizaje, el condicionamiento clásico y el instrumental (también denominado operante). En ambos casos se hace una descripción de las variables implicadas, así como del procedimiento a seguir para condicionar la respuesta y de los distintos tipos de programas utilizados para este fin.

En el capítulo 5 se tratan tres áreas básicas de pensamiento: el razonamiento, la resolución de problemas y el aprendizaje de conceptos (categorización).

El capítulo 6 versa sobre la memoria. Se describen tanto sus aspectos estructurales (clases de memoria, capacidad, duración y tipo de código predominante en cada una de ellas) como de proceso (procesos de búsqueda, de recuperación de información y de olvido).

El capítulo 7 proporciona una perspectiva general sobre la psicología del lenguaje. En él se detallan tanto los aspectos netamente lingliísticos o gramaticales' como los relacionados con su uso contextual o pragmático, su desarrollo evolutivo o su vinculación con el pensamiento. Asimismo, se aborda el lenguaje como instrumento clave en la comunicación interpersonal, y se analizan los principales factores (verbales y no-verbales) que modulan la transmisión de información durante la comunicación.

El capítulo 8 describe el proceso que confiere energía y dirige la conducta hacia su meta: la motivación. Se tratan, además, los factores básicos implicados en el proceso motivacional: sus determinantes externos e internos, y los factores que activan, organizan y dirigen la conducta. Se establece, también, una distinción entre motivos primarios o innatos y secundarios o aprendidos, y se describen aquellos de mayor relevancia.

El capítulo 9 nos introduce en el estudio de emoción. Al igual que en la motivación, se ofrece una descripción de los elementos básicos que configuran el proceso emocional: la valoración cognitiva de la situación y la activación de la respuesta emocional asociada a ella. Adicionalmente, se establece una distinción entre emociones primarias (innatas y estereotipadas) y secundarias (más susceptibles al aprendizaje y la experiencia).

Estos procesos, tratados por separado, se ensamblan o integran para dar lugar a procesos más generales, como la inteligencia, la personalidad y el comportamiento normal versus anormal. Al estudio de estos procesos holísticos hemos dedicado el último capítulo. En él se describen las principales orientaciones en el área de la inteligencia y la personalidad, se analizan los factores que inciden en ellas y se describe la metodología utilizada en su evaluación. Por último, se realiza un breve repaso de las distintas orientaciones teóricas desde las que se ha abordado el estudio de la conducta anormal.

En cada capítulo las referencias bibliográficas se han seleccionado bien basándose en su carácter clave dentro del área, bien en la recopilación de conocimientos que hacen de ella. Se ha procedido de esta manera para no extendemos excesivamente en la cita de investigaciones puntuales. También, porque tanto las referencias a los trabajos «clave» como a los de revisión de cada tema, proporcionan al lector una herramienta para ampliar conocimientos en las áreas que sean de su interés.

En todo momento ha guiado nuestro ánimo el hacer un texto lo más claro posible. A pesar de ello, somos conscientes de que, sin duda, se podrán apreciar pequeños errores que el lector será capaz de subsanar; y limitaciones mayores, debidas a los propios autores, que esperamos sepan disculpar.

Por último, aunque en la portada de este libro figuren nuestros nombres como autores del mismo, nada más lejos de la verdad, ya que lo que aquí se recoge es fruto del trabajo de cientos de investigadores que han aportado su «grano de arena » al saber psicológico y nosotros nos hemos limitado a recoger aquellas aportaciones que nos han parecido más relevantes y a organizarlas de la forma más didáctica que hemos sabido. También hay otras personas a las que quisiéramos resaltar, en este caso con nombre y apellidos, que de una u otra forma han colaborado y sufrido en la realización de esta obra. A Raúl Cabestrero Alonso, por su paciente lectura del manuscrito. A Javier Pérez Pareja, por desesperar mientras escribíamos estas líneas. A Eva María y Jaime Martín Díaz, por su paciente espera en la terminación del libro. A Ana, Diego y Laura, por los mismos motivos. Y, cómo no, a Conchi, Carmen y Concha.

Madrid, julio de 2001.




  1. Introducción al estudio de los procesos psicológicos

-         Introducción y objetivos

Al hablar de psicología, es posible que algún lector espere encontrar referencias al inconsciente, el super-yo o a un yo trascendente, es decir, conceptos pertenecientes al psicoanálisis o a la psicología humanista. Pero las escasas aportaciones científicas de estas orientaciones al estudio de los procesos psicológicos, hacen que las menciones que pueda encontrar a estos enfoques sean mínimas. Por el contrario, va a hallar referencias a otras orientaciones, que han tenido menos eco social, por lo que antes de abordar el estudio de los procesos psicológicos, se hace necesaria esta introducción. Su objeto es delimitar, perfilar y contextualizar qué es lo que el lector puede esperar de esta obra y qué cosas se han excluido intencionadamente de la misma. Para lograr estos fines, tendremos que referimos al campo de estudio de la psicología, a su finalidad, a los métodos y a las técnicas que utiliza.


Objetivos

El primer objetivo de esta introducción al estudio de los procesos psicológicos es un escueto acercamiento histórico a los orígenes y evolución de la psicología (epígrafe 2). Con ello se pretende que el lector pueda realizar una clara diferenciación entre lo que es la psicología científica, que constituye nuestro objeto de interés, y lo que no lo es.

El segundo objetivo es delimitar qué es la psicología y qué representa, dentro de ésta, la psicología de los procesos (epígrafe 3). Para ello se contrasta con otras disciplinas que también tienen por objeto el estudio de la actividad humana, aunque desde otras perspectivas y, asimismo, se delimita la psicología de los procesos de otras psicologías, como las aplicadas, la evolutiva, la social, la diferencial, etc.

Un elemento central en el estudio de los procesos psicológicos es su enmarque dentro de la psicología científica, a cuyas características y vicisitudes se dedica el epígrafe 4. Se trata de una de las señas de identidad en el estudio de procesos psicológicos, por lo que estudiar sus posibilidades y limitaciones debe ayudar a entenderlos.

Por último, como marco de referencia, para abordar en los siguientes capítulos el estudio de la atención, la percepción, el aprendizaje, la memoria, el pensamiento, el lenguaje, la motivación y la emoción, es preciso hacer una referencia y reflexión al método empleado en su estudio, que es el método experimental (epígrafe 5).

-         Orígenes y evolución de la psicología

El término «psicología» etimológicamente significa tratado del alma o de la mente, e históricamente su estudio se pierde en los albores de las primeras civilizaciones. Pero lo que nos interesa al introducir el estudio de los procesos psicológicos es la «psicología científica», por lo que nos centraremos en delimitar tanto sus orígenes como las principales orientaciones a las que ha dado lugar y que han condicionado el estudio de la propia psicología.

Se ha convenido en datar el inicio de la psicología científica en el año 1879 (Tortosa, 1998). En esa fecha, en la Universidad alemana de Leipzig, Wilhelm Maximiliam Wundt creó un laboratorio de psicología experimental. De esta forma veía- culminados sus esfuerzos, que se habían iniciado en 1875 con la asignación
de un cuarto en el edificio «Konvikt», donde almacenó su equipo de demostración y los aparatos experimentales. Precisamente en 1879 y en ese edificio, terminó impartiendo sus clases y realizando sus experimentos. No obstante, el laboratorio de Wundt no fue citado en el catálogo de la Universidad hasta 1883. Diez años más tarde, el laboratorio se trasladó a un edificio ocupado por el departamento de ginecología. Finalmente, en 1897 el «Instituto Psicológico » se instaló en un edificio expresamente diseñado por el propio Wundt para la investigación psicológica. En este laboratorio se formó un selecto grupo de investigadores que, por primera vez, acometieron el estudio de la psicología desde una perspectiva teórico-empírica. Así, por ejemplo, fueron alumnos suyos los franceses Emil Kraepelin, Hugo Miinsterberg, Viktor Henri o B. Bourdon, y los americanos Charles Spearman, Edward Titchener, Hugo Eckener o James McKeen Cattell, entre otros.

Aunque existían otros candidatos, sobre Wundt recayó el honor de ser el fundador de la psicología como ciencia. Su mérito estriba en haberla definido como parcela del saber independiente de otras ciencias, con una función propia dentro de las sociedades que apoyan su desarrollo, y constituida con bases teóricoexperimentales. Es decir, el mérito que se atribuye a Wundt no se debe a la superioridad de su doctrina psicológica (que fue mal interpretada casi desde el comienzo), ni a ser un adelantado en la aplicación del método de la fisiología (el experimental) a problemas tradicionalmente tratados en filosofía (Rudolph Hermann Lotze, por ejemplo, aplicó anteriormente este procedimiento), ni tan siquiera en la fundación del primer laboratorio experimental (a la sazón William James trabajaba también en el suyo, igualmente artesanal, en Harvard) o en la publicación de lo que podría considerarse como un auténtico manual de la nueva disciplina (Principios de psicología, del inglés Herbert Spencer, se publicó en 1855, mientras que Principios de psicología fisiológica, de Wundt, data de 1873). En conclusión, podemos decir que Wundt es más un símbolo que un generador de aportaciones reales al estudio de la psicología.

Wundt plantea que el objeto de estudio de la psicología es muy complejo, y propone abordado mediante una división en elementos más simples. Estas unidades básicas pueden configurar una estructura, cuyo desarrollo dependerá de la voluntad de la persona.

Asimismo, establece la psicología individual y la psicología colectiva. La primera, como su nombre indica, estudia los «procesos psicológicos» del individuo, apoyándose para ello en la fisiología; es decir, constituye una psicofisiología. Sin embargo, la psicología colectiva estudia la relación entre la mente individual y la de los demás, o la interrelación entre las personas; es decir, es una etnopsicología. Intenta ser extremadamente riguroso en su investigación sobre experiencias muy simples en áreas como la percepción, la atención y la memoria. Hasta su época la psicología sólo se encargaba de describir, pero Wundt no sólo pretende describir, sino también explicar los procesos psicológicos.

Después de Wundt y hasta nuestros días, el panorama psicológico se caracterizaría por la aparición de las llamadas escuelas. A partir de la década de los treinta se pueden identificar diferentes escuelas en psicología, entendiendo por escuelas (Wertheimer, 1970) las preferencias por determinados aspectos metodológicos o de contenido. La diversidad y la fragmentación son dos de las primeras características de la psicología científica. Es sintomático, también, que cada escuela se diferenciase de las demás por el enfoque teórico, el énfasis sobre determinadas áreas de estudio y las preferencias metodológicas. No se trata, por tanto, de aspectos secundarios respecto a clarificar su propio concepto de «psicología».

Por consiguiente, es necesario realizar este tipo de contextualización y acercamiento histórico en una introducción al estudio de los procesos psicológicos. Ello permite concebir, desde el comienzo, una idea clara de lo que es la psicología y el porqué se estudian diversas funciones o procesos de las personas. Pero la psicología es una ciencia en la que desde muy temprano nos encontramos con diferentes orientaciones o paradigmas; entre ellos vamos a centramos en los tres que consideramos más importantes: los mentalismos, los objetivismos y los cognitivismos. Existen otros paradigmas y orientaciones, como la psicodinámica o la humanista, pero éstas carecen de interés para nuestros fines, ya que no realizan prácticamente aportaciones al estudio de los procesos psicológicos.


·        Los mentalismos

Los mentalismos corresponden a una orientación que entiende que la mente es el objeto de estudio de la psicología. Además, históricamente es el primer enfoque en el estudio de la psicología científica. En contraposición, es el enfoque que menos aporta y que cuenta con más ambigüedades. La primera de éstas es su propio objeto de estudio, que resulta excesivamente amplio. La otra fuente de ambigüedad radica en los términos psicológicos que utiliza, los cuáles son excesivamente vagos, ya que no son propios, sino que provienen del contexto de la filosofía. A pesar de esto, su visión nos ayuda a comprender y delimitar lo que es la psicología actual.

Dentro de los mentalismos destacan dos corrientes: la «estructuralista», que se interesa por los elementos que configuran el aparato psíquico, utilizando para su estudio la introspección; y la «funcionalista», que se interesa por el valor funcional de la mente, con un trasfondo evolucionista.

Edward Bradford Titchener (1867-1927), discípulo de Wundt, propone que la descripción completa de la consciencia sólo es posible a través del análisis de sus contenidos en sus elementos más simples. Con lo que inaugura el estructuralismo, ya que una de sus características de identidad es precisamente ésta, el atomismo o estudio de la mente en sus elementos constitutivos. Pero además, el estructuralismo considera que las sensaciones son las unidades básicas que deben ser objeto de estudio, así como la estructura, lógica en la que ubicar estos hechos y que el método más adecuado para realizado es la introspección' en un contexto experimental.

Por su parte, el funcionalismo es una orientación que no va a estudiar los contenidos, sino la forma, es decir, las funciones adaptativas de la mente. Así, por ejemplo, William James, en sus, Principios de psicología de 1890, defiende que los hábitos se definen básicamente no por su representatividad, sino por su utilidad. Nos comportamos de un modo determinado entre las posibles formas alternativas, porque es útil para la adaptación al medio. Propone que la consciencia se dirige siempre hacia algún fin, que es construido por la mente humana. La mente no puede ser descrita como un conjunto de asociaciones inespecíficas.

Estas dos orientaciones, que hemos presentado casi telegráficamente, constituyen el paradigma mentalista y comparten características que las unifican. Por una parte, su objeto de estudio, trata exclusivamente de los aspectos conscientes. Por otra parte, ambas proponen como metodología básica la experimental, aunque complementada por la introspección, siempre supeditada a la primera.

De esta orientación heredamos el estudio de las funciones o de los procesos psicológicos. Así, nos interesaremos por la percepción, la atención, el aprendizaje, la memoria, el pensamiento, el lenguaje, la motivación y la emoción.

Algunas características definitorias del paradigma mentalista son:

-         El método de estudio empleado es el experimental, aunque el procedimiento utilizado para obtener la información es la introspección. Se trata de un procedimiento subjetivo, que carece de fiabilidad y de replicabilidad, por lo que ha sido objeto de múltiples críticas y su empleo ha sido desterrado.
-         El objeto de estudio son los estados elementales de conciencia o sus contenidos inmediatos, entre los que se encuentran, por ejemplo, las percepciones, las emociones o las voliciones.


·        Los objetivismos

Los objetivismos corresponden a una orientación cuya principal preocupación es hacer una psicología objetiva y positivista. Tienen sus orígenes en lo que se conoce como la psicología objetiva rusa. Ivan Mijailovich Sechenov, en su obra de 1863 Reflejos cerebrales, plantea que la causa inicial de toda conducta reposa siempre en la estimulación sensorial externa y no en el pensamiento. Es, por tanto, una visión radical y reduccionista de la actividad humana. Descriptivamente, para este paradigma la psicología se reduce al estudio de asociaciones terminales entre elementos observables de entrada y salida. En esta misma línea hay que destacar a Ivan Petrovich Pavlov, que introdujo el concepto de reflejo condicionado como unidad elemental de análisis de toda actividad aprendida por los organismos.

Lo que diferencia esencialmente a la psicología objetiva rusa del conductismo americano es que la primera apela a una explicación fisiológica de la descripción refleja, mientras que el segundo niega cualquier necesidad de explicación o recurre a explicaciones plenamente comportamentales. Metodológicamente, todas las orientaciones objetivistas se definen radical y excluyentemente como experimentalistas. John Broadus Watson se separa del funcionalismo y desarrolla el conductismo. En su trabajo de 1913 La psicología desde el punto de vista del conductista y con su libro Conductismo, de 1924, propone una psicología sin ninguna apelación a mentalismos ni a fisiologismos, basada en la manipulación del entorno estimular y la determinación de sus efectos sobre criterios objetivos de conducta.

El objeto de estudio del conductismo es la conducta y el objetivo es poder predecir el comportamiento de los organismos vivos y así controlados. Para ello va a emplear el procedimiento analítico al uso en la época, es decir, va a descomponer la conducta en elementos simples. Así, elementos de la psicología del conductismo van a ser el estímulo y la respuesta. Se le aplica un estímulo al organismo y se observa la respuesta que emite (su método es parecido al de Wundt en lo referente a los elementos y al análisis utilizado).

El conductismo hipotético desarrollado por Clark Leonard Hull acepta los principios del conductismo, pero propone la necesidad de ampliarlos con entidades hipotéticas, es decir, que no son directamente observables, aunque pueden ser reconocidos por sus efectos, y que son necesarias para dar razón de las mismas. En Principios de conducta plantea que la asociación entre estímulos y respuestas directamente observables sólo es explicable teniendo en cuenta entidades teóricas como mediadores en dicha asociación.

Por su parte, el conductismo operante creado por Burrhus Frederick Skinner representa una novedad básica respecto a las propuestas clásicas, al distinguir entre dos tipos de conductas aprendidas. En La conducta de los organismos, de 1938, propone la expresión «aprendizaje respondiente» para referirse al tipo analizado por Pavlov, restringiendo su aplicación al dominio de las respuestas involuntarias; mientras que él se centra fundamentalmente en el desarrollo del «aprendizaje instrumental», como base descriptiva de las respuestas voluntarias. Skinner se diferencia del resto de los conductistas en que no es un científico «estímulo-respuesta»; por ejemplo, en el área de la conducta verbal no defiende la teoría de la referencia directa. No es un mediacionista, puesto que aun sin negar las variables hipotéticas, plantea que el control conductual no descansa en ellas y, por tanto, carecen de interés. Por último, trabaja con clases funcionales de estímulos y respuestas, y no con estos elementos como tales.


Las características definitorias de los paradigmas objetivistas podemos resumidas en:
-         Son positivistas, ya que su objeto de estudio, la conducta, es un fenómeno susceptible de observación directa y de cuantificación.
-         Son asociacionistas, ya que explican el comportamiento en término de asociación entre elementos.
-         Son mecanicistas, ya que proponen la no existencia de diferencias cualitativas entre comportamientos.
-         Son evolucionistas, ya que plantean que las leyes que rigen el comportamiento son compartidas por cualquier especie.



sábado, 26 de mayo de 2012

Hola a tod@s!!! Soy estudiante de pedagogía de la UNED. El motivo de elaborar este blog ha sido por establecer un punto de ayuda con aquellas personas que al igual que yo están un poco perdidas. Por lo que voy a ir recopilando la información que creo que es relevante y que puede ayudar. Además agradecería a las personas que puedan aportar algo, lo hagan sin ningún temor. Cuanto más aportemos cada uno mejor para tod@s. Muchas gracias.